- ¿Cómo conectas las ideas que tienes hoy con las que tenías antes de iniciar el curso con respecto a la evaluación?
- Antes de iniciar el curso, para mí la evaluación era fundamentalmente hacer un examen a los alumnos sobre los contenidos trabajados en cada unidad didáctica. A través del concepto de tarea integrada, he descubierto que la evaluación es mucho más compleja, que hay que planificarla y que hay que tener en cuenta, sobre todo, el protagonismo que el alumno tiene que tener en el proceso de enseñanza-aprendizaje como sujeto activo.
- ¿Qué nuevas ideas has extendido o han impulsado tu pensamiento en nuevas direcciones?
- Al relacionar cada criterio de evaluación con un estándar de aprendizaje, se vuelve mucho más concreta y justa la evaluación. En un primer momento, mi labor como profesora consistía en llegar al "saber", pero al tener en cuenta también el "saber hacer" y el "saber ser", las actividades que se pueden proponer para la evaluación son muchos más motivadoras para el alumnado.
- ¿Qué supone un desafío para ti a la hora de llevar a cabo tu Tarea Integrada en el aula?
- El principal desafío tiene que ver con el número de alumnos en el aula, con la secuenciación de los contenidos de cada unidad didáctica y con la obligación de cumplir al final de curso con el total de la programación didáctica para cada nivel. El diseño de tareas integradas sustituye paulatinamente al libro de texto, supone un mayor esfuerzo de organización y preparación de los contenidos que tienen que ser tratados, pero es sin duda mucho más satisfactorio.
martes, 20 de noviembre de 2018
Reflexión sobre el tema 2
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