Hemos leído en clase el principio de la historia de Sigfrido. Cómo es criado por el enano Mimir, que había sido expulsado del reino de los nibelungos, quienes poseían un tesoro custodiado por el dragón Fafnir. Sigfrido forja una espada con los restos de la que fuera de su padre, y logra así vencer a Fafnir. Casona dice que, acto seguido, come el corazón del dragón, lo que le permite comprender el lenguaje de los pájaros. Ya hemos visto que, según otras fuentes, Sigfrido se baña en la sangre del dragón y se convierte en un ser invulnerable, salvo en una parte de su espalda, donde le cae una hoja de tilo. Mimir le da otros objetos mágicos, como un casco que lo vuelve invisible.
Hay otra historia, perteneciente a la mitología griega, en la que aparece también un casco que vuelve invisible a quien se lo coloca. Es el casco de Perseo, que fue hijo de Dánae y Zeus, quien consiguió engendrar al héroe transformándose en lluvia de oro. El padre de Dánae, Acrisio, había sabido a través de un oráculo que su futuro nieto lo mataría, así que había tratado de evitar por todos los medios que el destino se cumpliera, encerrando a su hija en una torre. Perseo, en una de sus aventuras, recibió de las ninfas tres dones: un zurrón mágico, unas sandalias aladas y el casco de Hades, que volvía invisible a quien lo llevaba puesto. Logró llegar hasta donde habitaban las Gorgonas, y cercenó la cabeza de la terrible Medusa con un escudo de bronce, para evitar mirarla directamente.
En los comentarios a esta entrada, podéis escribir el final alternativo a la historia sangrienta de Sigfrido y Brunilda, tal y como os he propuesto en clase. ¿Tendrán los amantes, en vuestras plumas, un final feliz?



